Valoración del Impacto Vital de Experiencias Extremas - Proyecto VIVO


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¿CUÁLES SON LOS ELEMENTOS QUE FAVORECEN LA SUPERACIÓN ESPONTÁNEA DE LAS EXPERIENCIAS EXTREMAS? Imprimir E-Mail

 

 

Las personas que se enfrentan a situaciones traumáticas o a pérdidas graves y salen adelante, en ocasiones incluso reforzadas por el horror de lo vivido, comparten una serie de características:

 

  • La tendencia a recordar los elementos positivos, con tendencia a obviar o dejar de lado los negativos de aquello que han vivido.
  • Aceptar una cierta dosis de incertidumbre en la vida. Asumen que en la vida también influye la buena o mala suerte y que hay que encajarlo sin pretender darle una lógica o ir más allá.
  • Cuando comparan lo que les ha ocurrido con las personas a su alrededor son capaces de ver elementos positivos: Se esfuerzan en pensar que hay personas a las que aún les ha ido peor; que hubo momentos en que uno falló, pero otros en que respondió bien y con fuerza; que las cosas aún podrían ser peores. Aceptan que las molestias que tiene son normales y que pasarán con el tiempo. Hay quien es capaz de valorar las cosas positivas que hicieron o que tienen: reacciones, emociones, pensamientos, valores, ideales, recursos. Y a pesar de lo duro de las circunstancias llegan a mirar al pasado siendo capaz de extraer alguna cosa positiva, aunque sólo sea sobre su manera de reaccionar o la manera de reaccionar de algunas de las personas alrededor.

  • Percibirse como supervivientes, es decir, como personas que han salido reforzadas de una experiencia traumática y que en consecuencia tienen más armas y recursos para enfrentarse a situaciones extremas en hipotéticas nuevas desgracias. Esto es muy importante ya que transforma muchos de los detalles de las experiencias difíciles en elementos de aprendizaje, de crecimiento personal en el infortunio. Hay personas que se ven a sí mismas como un árbol al que se le han roto las principales ramas y ya sólo espera ser cortado. Otras prefieren ver que las experiencias vividas (el viento, el granizo…) han ido dejando cicatrices y retorciendo el tronco hasta darle la belleza y la sabiduría de un olivo. Las cicatrices no son leídos como signos de un daño permanente sino como aquello que hace, de alguna manera, especialmente bello y duro a ese árbol.

 

La personalidad resistente

 

Los estudios sobre tipos de personalidad resistente han arrojado algunos resultados interesantes. Parece existir algunas características en el modo de enfrentar las dificultades de la vida que facilitan seguir adelante. Los componentes son la percepción de compromiso, control y reto:

 

  • Compromiso  es creer en la verdad, importancia y valor de lo que uno mismo es y de aquello que hace. Es la tendencia a implicarse en todas las actividades de la vida, incluido el trabajo, las relaciones interpersonales y las instituciones sociales. Esto no tiene sólo una dimensión individual sino colectiva (existir con otros), es decir, sentir que es posible ayudar a otros en situaciones difíciles si otros lo necesitan. Vivir comprometido es un elemento de resistencia muy importante.

 

  • Control  es la tendencia a pensar y a actuar con la convicción de que uno puede llegar a influir, poco o mucho, pero siempre algo, en el curso de los acontecimientos. Las situaciones son analizadas, se convierten en predecibles y se desarrollan estrategias para enfrentarlas. Control es creer en uno mismo.

 

  • Reto  es creer que el cambio –frente a la estabilidad – es la característica habitual de la vida. Lo normal es que en la vida hay cambios. Las situaciones que van apareciendo son por tanto, oportunidades e incentivos para el crecimiento personal y no amenazas a la propia seguridad. Esto se relacionaría con una flexibilidad mental ante los cambios, con una tolerancia a la ambigüedad, a no tener todo seguro y pese a ello ser capaz de seguir adelante. El cambio no es una amenaza.

 

Por otro lado una característica de las personas más resistentes, es su capacidad de aceptar la realidad. No en términos de conformismo, sino aceptando con realismo las situaciones duras que a veces nos ofrece la vida. Es entender lo que hay, aceptarlo, para empezar desde ahí a buscar nuevos pasos. Aunque parezca algo sencillo, en realidad aceptar una pérdida o la realidad de un hecho traumático no es nada fácil y hay personas que pueden necesitar años hasta poder aceptar la realidad de lo que hicieron o de lo que les sucedió.

 

Hay otras cosas que ayudan. Especialmente el uso del humor, aunque sea el humor negro y el cinismo. Aquellas personas que son capaces no solo de relativizar la gravedad de las cosas, sino incluso reírse bajo determinadas circunstancias, en algunos momentos, de los avatares de la vida consiguen enfrentar mejor la realidad. Paralelo a esto es ser capaz de reírse de uno mismo. Todos tenemos buenas razones para reírnos de nosotros mismos como un modo de desdramatizar la realidad.

 

 

¿Puede aprenderse a ser resistente?

 

Basándonos en los elementos favorecedores del desarrollo de una personalidad resistente, creemos que una buena manera de entrenar los rasgos que nos pueden ayudar a superar situaciones de crisis son:

 

  • Esforzarnos día a día por adoptar una actitud de  compromiso con la realidad.
  • Evitar actitudes de victimismo y pensarse como superviviente y en proceso de lucha.
  • Intentar mantener una distancia emocional hacia la realidad. No permitir que las emociones nos invadan y nos dominen sino construir una coraza, poner algunas emociones insoportables en una burbuja y dejarlas encerradas sin intentar entenderlas, buscarles lógica, dominarlas o negarlas. Simplemente aceptarlas, colocarlas en esa burbuja simbólica y dejarlas en alguna parte de nosotros como parte de uno mismo.
  • Al volver a enfrentar la cotidianeidad, arrancar con tareas que no sean excesivamente difíciles (para evitar experiencias de fracaso) ni fáciles (que no creen una auténtica sensación de reto). Marcarse un camino claro y decidido, pero realista, hacia la normalización, hacia recuperar aquellos elementos que conformaban la identidad personal antes de la experiencia extrema y que pueden haberse ido perdiendo, a nuestro pesar, en el camino.
  • Desarrollar una actitud de aprender de los fracasos. Aunque muchas veces las experiencias extremas puedan desbordarnos e impedir totalmente que podamos plantearnos que nos han aportado algo, es posible, y muchas personas lo logran, aprender de las pequeñas frustraciones del día a día. Y aprender también de las experiencias extremas.
 
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